El elegante Gran Salón del Club Campestre fue el sitio perfecto para esta impresionante fiesta celebrada en febrero de 2008. El salón se llenó de árboles blancos iluminados, así como de lámparas en los mismos tonos sobre la pista. Las paredes del lugar se bañaron con iluminación en color morado y se pusieron “spots” con imágenes de bosques. Mesas en forma de tréboles, barra de sushis, barra de cocteles, barra de café, así como una imponente y novedosa mesa de dulces y golosinas fueron dispuestas para deleite de los invitados. Una boda cuidada a detalle, con el toque muy especial de Pau.